Emiro Garzón Correa es pintor, escultor y dibujante colombiano nació el 7 de mayo de 1950 en la ribera del río Aguas calientes, región selvática y limítrofe de Morelia y Belén de los Andaquíes, en el departamento del Caquetá, en este último municipio fue bautizado. Emiro Garzón es un artista neo-humanista comprometido con su arte por la paz de Colombia, rinde tributo a la cotidianidad del ser humano que va desde el ciudadano normal, hasta los que desempeñan trabajos de la construcción, del campo, la vaquería, la selva. También se inspira en la vida, la música, el estudio, el amor, la oración, temas sociales y en especial, en la mujer y el erotismo, en estas esculturas las féminas se caracterizan por la desnudez, diminutas cinturas, caderas anchas, nalgas grandes, piernas largas, cabello largo y delicadas manos. Además de la técnica del ferroconcreto, madera, látex, acrílico, polímero, diversos metales y fusiones, ha incursionado en la fundición a la cera perdida, su técnica favorita con la que ha obtenido trabajos de excelente factura.
Emiro Garzón ha expuesto su obra en varias ciudades de Colombia, así como en América Latina, Estados Unidos y Europa.
Son diferentes los premios, reconocimientos y homenajes que ha recibido Emiro Garzón en torno a su carrera como escultor. Se destaca:
Obra realizada en 1994 e instalada en el centro comercial los Comuneros, calle 8 con carrera 2, esquina, Neiva Huila Colombia
La obra Pentagrama Musical se encuentra en el parque el Caracoli del Malecón del río Magdalena en Neiva Huila Colombia
Obra del escultor Emiro Garzón Correa, ubicado en el edificio de Comfamiliar en Neiva Huila Colombia
Estudió en la desaparecida Escuela de Bellas Artes, adscrita ahora al programa de licenciatura en Educación Artística y Cultural de la Universidad Surcolombiana en Neiva. Conocido más por sus esculturas y monumentos, se encuentran en plazas y sitios públicos de ciudades y municipios como Bogotá, Neiva, Florencia, Belén de los Andaquíes, Yaguará, Hobo, Pereira, Garzón y en la República de Panamá.
Garzón estudio con Eduardo Ramírez Villamizar y fue pupilo del padre Rafael García Herreros quienes lo acogieron y lo impulsaron artísticamente cuando el escultor llegó en busca de oportunidades a Bogotá a finales de la década de los años 70.
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